
La manifestación de este 5 de abril en Madrid por el derecho a la vivienda tiene un objetivo claro: hacer frente a la burbuja inmobiliaria que ha disparado los precios de los alquileres y ha hecho que acceder a una vivienda digna sea casi imposible para muchos madrileños. Esta movilización, organizada por más de 30 colectivos sociales, como el Sindicato de Inquilinas y la Plataforma de Afectadas por la Hipoteca (PAH), exige medidas inmediatas para frenar la especulación y reducir drásticamente los precios de los alquileres, que han subido de manera insostenible.
La manifestación se desarrolla bajo el lema «La vivienda es un derecho, no un negocio», y está impulsada por el hartazgo ante un sistema que privilegia a los fondos buitre, inmobiliarias y grandes propietarios, mientras miles de personas luchan por llegar a fin de mes. La protesta no solo busca poner fin a los abusos del alquiler, sino que también apunta a un cambio estructural que permita «pinchar» la burbuja inmobiliaria actual.
Esta manifestación es una oportunidad clave para alzar la voz contra la crisis de vivienda que afecta a miles de personas. La precariedad en el acceso a una vivienda digna no solo es un problema económico, sino también social, y afecta principalmente a la clase trabajadora y a los jóvenes. Este movimiento exige un cambio profundo en el sistema que ha permitido que los alquileres aumenten de manera insostenible, beneficiando a grandes propietarios y fondos buitre. Participar en la manifestación del 5 de abril y estar unidos en nuestras reclamaciones es esencial para demostrar que la ciudadanía no aceptará más abusos, y que la vivienda debe ser tratada como el derecho humano que es, no como una mercancía.
Recordemos:
El artículo 47 de la Constitución Española dice así:
Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.
Sumarse a esta movilización es también una manera de abogar por un cambio estructural que beneficie a las generaciones actuales y futuras. Solo mediante la presión popular, como la manifestación del 5 de abril, será posible lograr que se tomen medidas reales para frenar la especulación inmobiliaria. Es fundamental que cada vez más personas se unan a este tipo de acciones, ya que solo de esta manera podremos pinchar la burbuja inmobiliaria y avanzar hacia un modelo de vivienda más justo y accesible para todos.
Fuentes: